Cómo prepararte para el test de aire espirado (SIBO, lactosa, fructosa y sorbitol)
Si te han indicado un test de aire espirado, probablemente llevas un tiempo con síntomas digestivos sin una explicación clara. Esta prueba es una de las herramientas diagnósticas más útiles para detectar sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO) e intolerancias a azúcares como la lactosa, la fructosa o el sorbitol.
Es una prueba sencilla y no invasiva, pero su fiabilidad depende mucho de cómo te hayas preparado. Una preparación incorrecta puede generar falsos negativos o positivos, y en el peor caso, obligarte a repetir la prueba desde cero.
Aquí tienes una guía general con los puntos más importantes. Ten en cuenta que cada laboratorio puede tener sus propias indicaciones específicas: en caso de duda o contradicción, sigue siempre las instrucciones del centro donde vayas a realizarte la prueba.
1 mes antes
Algunos medicamentos y suplementos interfieren directamente con la microbiota intestinal y pueden alterar el resultado. Durante el mes previo a la prueba evita:
Antibióticos
Aspirina y laxantes, incluyendo fibras como Plantaben (psyllium)
Probióticos y procinéticos (Motilium, Cidine, Blaston o similares)
Vitamina C en dosis superiores a 500 mg
Suplementación con magnesio
Tampoco debes realizarte una colonoscopia ni enemas en este periodo. Si tienes diarrea severa en los 4 días previos a la prueba, habla con tu médico porque probablemente tendrás que posponerla.
24 horas antes
El día anterior a la prueba se hace una dieta muy específica. El objetivo es reducir al máximo la fermentación bacteriana en el intestino para que la prueba tenga una línea de base limpia y los resultados sean fiables.
Lo que puedes comer:
Proteínas: carnes, pescados, mariscos, moluscos, cefalópodos, jamón serrano, huevos, tofu firme
Grasas: aceite de oliva o de coco (no mantequilla)
Bebidas: agua, café solo poco cargado o té negro sin leche ni endulzantes
Si la dieta se hace muy difícil, puedes añadir media taza de arroz blanco en la comida del mediodía
Lo que debes evitar por completo:
Frutas, verduras y hortalizas de cualquier tipo
Legumbres, frutos secos y semillas
Cereales y tubérculos: pan, pasta, patata, arroz (salvo la excepción anterior)
Lácteos, aunque sean sin lactosa
Cualquier tipo de endulzante: azúcar, miel, edulcorantes
Chicles o caramelos
Medicamentos y suplementos no esenciales, incluyendo probióticos
Un ejemplo de menú para ese día:
Desayuno: café solo con tortilla francesa y jamón serrano (opción vegana: yogur de coco)
Comida y cena: carne o pescado a la plancha con aceite y sal, sin adobos ni aliños (opción vegana: tofu firme a la plancha)
La cena debe terminar con tiempo suficiente para que hayan pasado 12 horas antes de la prueba
Las 12 horas previas a la prueba
A partir de este momento, ayuno total. Nada de alimentos, bebidas ni agua. Tampoco fumar.
El día de la prueba
Algunos detalles del día que mucha gente pasa por alto:
No te laves los dientes con pasta dentífrica antes de la prueba: la mayoría contienen sorbitol y pueden alterar el resultado. Usa un enjuague con clorhexidina (Oraldine o Listerine) en su lugar
Evita el ejercicio físico al menos una hora antes de la prueba y durante la misma
No masques chicle ni antes ni durante
Recuerda: esta guía recoge las recomendaciones generales más habituales, pero el laboratorio donde realices la prueba puede darte indicaciones adicionales o ligeramente distintas. Ante cualquier duda, el criterio del centro donde te realices la prueba es el que prevalece.
Si tras recibir los resultados quieres orientación sobre los siguientes pasos o llevas tiempo con síntomas digestivos sin saber por dónde empezar, puedo ayudarte. Puedes contactarme a través del formulario de contacto de la web o escribirme directamente por WhatsApp.